Plaza de la Merced


Debe su nombre al Convento de los Padres Mercedarios que en su entorno existió. Al igual que el resto de la zona ha sufrido grandes cambios desde su probada antigüedad.

Guarda restos celtibéricos, romanos y plenomedievales. En ella probablemente estuvo el mercado judío y la Sinagoga Menor. Durante los siglos XVI-XVIII, ocuparon su espacio grandes construcciones eclesiásticas y universitarias: el Colegio del Rey, el Colegio Trilingüe y el Convento de la Merced. Padeció los estragos de la Guerra de la Independencia y el posterior abandono. Hoy, el área está totalmente recuperada para uso universitario.

Plaza de la Merced en el plano basado
en Francisco Coello de 1858 y en 2012





foto 1. Vista del Trilingüe y la Catedral.


foto 2. El edificio de la Merced. Fue escuela, Gota de Leche, almacén municipal y actualmente Facultad de Matemáticas.


foto 3. Niños jugando en la plaza de la Merced.


foto 4. Obras en el Trilíngüe.


foto 5. Obras en el Trilíngüe.


foto 6. Obras en el Trilíngüe.


foto 7. Obras en el Trilíngüe.


foto 8. Obras en el Trilíngüe.


foto 9. Obras en la plaza de la Merced.


foto 10. 1965 El edificio del Trilingüe funcionando como instituto femenino Lucía de Medrano.







El edificio de la Merced

Espacio converso...

El área urbana que hoy ocupa la Plaza de la Merced fue, durante mucho tiempo, parte constituyente de la judería salmantina que alcanzó categoría de aljama al disponer de la figura jurídica de Rabino. La aljama perduró hasta la expulsión de los judíos en 1492, si bien su decadencia venía produciéndose desde finales del siglo XIV. En su entorno y muy cerca unas de otras, se encontraban las tres sinagogas de las que se tiene conocimiento: la Sinagoga Vieja, junto a la  iglesia de San Millán, nombrada en 1257, fue tomada a la fuerza y consagrada bajo la advocación de San Salvador por el Obispo Juan Castellanos (1382-1385) obligando a la aljama a solicitar en 1389 licencia para edificar una nueva sinagoga; la Sinagoga Menor, en el Postigo Ciego, documentada en 1279, probablemente en la zona que hoy ocupa la facultad de matemáticas en el edificio de la Merced en cuyos sótanos parecen conservarse parte de las bodegas de la sinagoga y una red de pasadizos que los expertos creen que pudieran haber sido utilizados por los judíos para salir de la ciudad en caso de peligro; y la Sinagoga Nueva, construida en 1281 en la zona del jardín de La Merced y que, tras el decreto de expulsión de 1492, los Reyes Católicos donaron al Cabildo Catedralicio, en su solar el Cabildo construyó casas y debido a sus bajas rentas las vendió, en 1507, a Benito Castro por cuatro mil maravedís. 



Las predicaciones de San Vicente Ferrer, acaecidas en 1411, señalan el punto de inflexión de la convivencia pacífica entre judíos y cristianos en nuestra ciudad. El creciente clima antisemita  obliga al abandono de la ciudad de muchos judíos, lo que permite a la Universidad y al Cabildo hacerse con una parte importante de sus inmuebles. En este contexto, la Sinagoga Menor pasa a propiedad del Cabildo, probablemente por compra o permuta, y en ella González Dávila sitúa el milagro de la conversión de los judíos realizado por San Vicente Ferrer (hoy, hay dudas razonables para la localización de este hecho). 
En 1412, a petición de Fray Juan Gilabert, compañero de predicaciones de San Vicente Ferrer, el Cabildo dona la Sinagoga Menor a los Padres Mercedarios Calzados para el establecimiento de un Colegio-Convento que se llamaría de la Veracruz en recuerdo del milagro-tradición en ella acaecido. Con el paso del tiempo, el crecimiento del convento acabaría absorbiendo el solar de la Sinagoga Nueva cuyo espacio, al parecer, fue utilizado como refectorio por los monjes, en cuya puerta González Dávila recuerda haber visto una inscripción con caracteres hebreos cuya traducción sería “Esta es la puerta del Señor, por la que entran los justos”

La Merced...

En 1203, San Pedro Nolasco creó una asociación de varones con el fin de llevar una vida religiosa en común y poner todas sus posesiones, incluso su vida, en el propósito de la redención de cautivos cristianos. El 10 de agosto de 1218 la asociación fue solemnemente fundada como orden religiosa por el obispo de Barcelona, que les impuso el hábito y la Cruz de la Catedral barcelonesa. Jaime I, otorgó a la nueva Orden las insignias de la Casa Real de Aragón, elevándola al rango de Orden Militar. La cruz blanca y las barras aragonesas configuran el escudo de la Orden de Nuestra Señora de la Merced y la Redención de los Cautivos que todavía podemos ver sobre la puerta de una casa particular a la entrada de la calle de la Veracruz  donde los monjes establecieron el convento. 

Escudo de la Orden de la Merced en la calle Veracruz



La expansión de la Orden de la Merced, provoca su llegada a Salamanca hacia el año 1331, estableciéndose en unas casas en el Arrabal del Puente. Allí permanecieron hasta el mencionado traslado de 1412 a la Sinagoga Menor. Un vez intramuros, el convento creció y llegó a convertirse en uno de los más poderosos de la ciudad.
En el siglo XVI, iniciaron la reconstrucción del convento dentro de un estilo desornamentado (herreriano) con volúmenes limpios, predominando el muro sobre el vano y la ausencia casi total de decoración. En el primer cuarto del siglo XVII se produce una ampliación con la oposición de su vecino Colegio del Rey. En 1705 se reforma la iglesia de una nueva fachada que se corona con una rica espadaña, además se le añade un cimborrio y nueva sacristía. La iglesia al igual que la nueva portería construida en esa misma época, debieron ser todo un alarde de barroquismo, lo que motivó a Ponz a escribir ““si la ridiculez de la arquitectura puede llegar a mas, a mas llegó en las malísimas portadas de dicha casa e iglesia de la merced”. Posteriormente se trabajó en la realización del claustro, del que se ha comentado su parecido con el del convento de la Dueñas. 
A fines del siglo XVIII, el convento se renueva de nuevo con trazas de Jerónimo García de Quiñones.

Hasta hoy..

El convento resultó muy dañado en 1812, durante la ocupación del ejército francés. La posterior desamortización y extinción de las órdenes regulares acabaron con la mayor parte de la construcción y el solar pasó a manos privadas a partir de 1840, sin duda dividido en varias parcelas. De esta época deben partir las construcciones que conocemos hoy día y cuya utilización desconocemos, salvo la instalación en 1891 de la fábrica de luz “la electricista salmantina” de D. Carlos Luna.

A primeros del siglo XX, el edificio de la Merced fue adquirido por el Ayuntamiento de Salamanca y en los pisos superiores quedaron instaladas, en 1912, las Escuelas Graduadas Anejas a la Normal de Maestras; y en 1919, en la planta baja, la fundación Gota de Leche encargada de la alimentación de lactantes.
En el Pleno Municipal del 15 de julio de 1949, el Ayuntamiento ofreció el edificio a la Universidad para alojar en él la Escuela de Comercio. Sin embargo la iniciativa no se llevó a cabo y el edificio tuvo que acoger diversos servicios municipales. El jardín occidental del edificio fue restaurado en febrero de 1973 por Fermín Querol e inaugurado junto al jardín de la Merced en Julio de 1974. El traspaso a la Universidad se hizo efectivo en 1974 y finalmente se destinó a la Sección de Matemáticas de la Facultad de Ciencias. La reforma, que alteró muy poco el aspecto exterior del edificio, fue dirigida por el arquitecto Antonio García Lozano y estuvo concluida en 1980, con un costo de 59.995.549 pesetas.




Los inicios de la Gota de Leche en Salamanca


Ce n'est qu'un fils de plus que le ciel t'a donné,
France, ouvre-lui tes bras sans peur, sans flatterie ;
Soulève doucement ta mamelle meurtrie,
Et verse en souriant, vieille mère patrie,
Une goutte de lait à l'enfant nouveau-né.

Alfred de Musset (Poeta romántico francés, 1810-1857)

(No es más que un hijo que cielo te ha dado, / Francia, abre los brazos hacia él sin miedo, sin adulación;/ Levanta suavemente el pecho herido, / Y paga sonriendo, antigua madre patria, /
Una gota de leche para el recién nacido.)


A fines del siglo XIX, con el fin de remediar la alta tasa de mortalidad  por desnutrición de los  lactantes que no podían ser amamantados por sus madres y cuya situación económica familiar no permitía la contratación de una “nodriza”, surgen en Francia (León Dufour, 1894) una serie de fundaciones que reciben el nombre común de “Gota de Leche”. Estas ofrecen una alimentación artificial basada en leche de vaca tratada con técnicas de “maternización” por medio de desnatadora, centrifugadora y esterilizadora , que las madres podían pagar en la medida de sus posibilidades.
Rafael Ulecia y Cardona funda en Madrid, en 1904, la primera Gota de Leche española y pronto aparecerán en otras provincias españolas: Sevilla (1906), Bilbao (1906), Málaga (1906).

En Salamanca la tasa de mortalidad entre niños menores de doce meses era una de las más altas de España. La falta de estructuras higiénicas en la ciudad y la casi inexistente red de alcantarillado, provocan la escasez y la falta de calidad del agua potable y la acumulación de inmundicias que se convierten en focos de infecciones. Estos problemas se ven agravados en la lactancia por otros como la falta de una cultura de higiene, la pobreza de la mayoría de la población, la mala vivienda e incluso los propios prejuicios maternales. El niño pobre privado de lactancia materna se ve sometido a una alimentación inadecuada y escasa, la mayor parte de las veces de malas condiciones higiénicas, que le conduce inexorablemente a la muerte o a un desarrollo deficiente. El niño rico, salvo los que disponen de lactancia mercenaria (el costo de una nodriza en España estaba entre seis y ocho duros al mes) no siempre de buena calidad, tiene pocas más esperanzas.
El 26 de julio de  1907, el concejal Andrés García Tejado presentó una proposición al Ayuntamiento de Salamanca para la implantación de un consultorio de niños con Gota de Leche en nuestra ciudad. El Sr. García Tejado estimaba el presupuesto de instalación en unas 3.651 pesetas de la época, toda vez que el Ayuntamiento disponía de locales vacios para instalar el consultorio. Su funcionamiento sería similar al resto de las Gotas de Leche, repartiéndose cartillas con consejos para las madres y vendiendo la leche esterilizada a diferentes precios según la situación económica de las familias, estableciéndose las categorías de clase rica, media, obrera y pobre. La Comisión de Sanidad del Ayuntamiento decidió aceptar la proposición, acordando destinar 5.000 pesetas con cargo a los presupuestos de 1908 para que comience a funcionar el 1 de enero. 

Dr Hipólito R. Pinilla (foto:
Semanario El Resumen 05/08/1911)
Sin embargo, no es hasta el 11 de octubre de 1908 cuando se realiza la inauguración del centro cuya dirección médica recaerá en el Dr. Hipólito R. Pinilla. Quedó establecido en el segundo piso de un edificio a la entrada de la calle Azafranal en cuyos bajos se encontraba la Casa de Socorro y en el  principal una escuela pública, con un horario de 8 a 12 de la mañana. En él se realizarán análisis de la leche de los biberones y de las madres que lo soliciten, se pesarán a los niños y se preparará a los padres en la crianza de los niños.  Desde el 1 de enero de 1909 el precio de la leche (en diciembre de 1908 se llegó a vender a 10 céntimos) se establece en un mínimo de 25 céntimos por litro, aunque para las familias acomodadas puede llegar a 75 céntimos. (Según la publicidad de los diarios salmantinos de ese año un litro de leche común podía ser adquirido por 30 céntimos en la vaquería de vacas suiza La Dalia, cuyo establo y despacho se encontraban en la avenida de Mirat, 41 con entrada principal por la calle Peña 2ª.)

Así mismo se crea un comité de damas que velarán por los servicios del centro y se encargarán de la recaudación de fondos. La composición de este comité en noviembre de 1908 es el siguiente:


Presidenta: Juana Primo de Rivera de Zapata
Vicepresidente: Rosa Secall de Rodríguez Miguel 
Secretaria: Emilia Bartol de Lasanta

Adela Peyra de Vildósola, Viuda de Iscar; Teresa Maldonado de Hurtado de Mendoza, Marquesa de Llén; Celia G. Domingo de Esperabé; Elvira Marche Si; Romana Valdés; Concepción González de Cuesta; Magdalena Mata de R. Pinilla; Concepción Lizárraga de Unamuno; Aquilina Rodríguez de García; Ángela Echeníque de Sánchez del Campo; Isabel García de Vázquez de Parga; Dolores Zorrilla de Yerro; Carolina Barrio de Plaza; M. Josefa Yaduque de Rodríguez Vega; Josefa Maldonado de O'Mulryan; Nieves Fabrés de Sánchez Tabernero; Luisa Ocampo de  Pequeño.

La provisión de leche, estimada en unos 30  o 40 litros diarios, se realiza mediante concurso al que pueden optar todas las vaquerías de la ciudad,  bajo las siguientes condiciones: 

1ª El solicitante ha de comprometerse a que las vacas en donde se surtirá «La gota», sufran la prueba de la tuberculina, desechándose su proposición si el ganado fuese tuberculoso ó diese la reacción febril. 
2ª El precio de la leche será igual á la que alcance en el mercado público, con la rebaja de un 40 por 100, por lo menos. 
3ª Una vez al mes, será analizado el producto en el Laboratorio municipal, y todos los días en «La gota de leche», no aceptándose la que contenga menos de 3 por 100 de manteca. 
4ª El pago de la leche consumida, se efectuará mensualmente. 
5ª En igualdad de condiciones, será elegido proveedor del establecimiento al que suministre la mejor calidad, según análisis de una muestra recogida por el señor director facultativo. Si todas las muestras fuesen buenas, serán proveedoras durante un mes, cada uno de los industriales concursantes. 
6ª Las proposiciones se admitirán hasta los ocho días siguientes a la publicación de este anuncio. 

La memoria que el Dr. Hipólito R. Pinilla redacta tras el primer trimestre de actividad, recalca en la imperfección del funcionamiento del centro, entre las dificultades señala la ubicación del local en un piso alto junto a una Casa de Socorro y un Colegio, la imposibilidad de conseguir un combustible barato y limpio como el gas, la fragilidad de los biberones de cristal que ha supuesto la pérdida de gran número de ellos e incluso la falta de agua limpia para la limpieza de los mismos. Aunque el problema económico es con mucho el más acuciante en su funcionamiento, aún con el alivio que supone el comité de Damas. El resumen establece en 49 niños asistidos con un desarrollo normal, 1 con desarrollo deficiente, 1 fallecido y 49 dados de baja por razones diversas (edad excesiva, paso a nodriza o no vuelven a la consulta).
Tras seis años de funcionamiento del centro, muchas veces puesto en entredicho unas veces por ignorancia y otras por mala fe (se vio acusada de que al amparo de la gratuidad o bajo precio de la leche acudían muchas madres que  llevaban la leche para casa y servía para todos menos para el niño), el Ayuntamiento elimina la subvención con la que se mantiene la Gota de leche, de la que también se retira la comisión de damas. 
Sin embargo la actividad del establecimiento continuará en manos de la Junta de Protección a la Infancia (creada a partir de la publicación el 24 de enero de 1908 de la Ley general de Protección a la Infancia) a la que pasan, por intervención del Dr. Pinilla, el mobiliario y las máquinas de las que disponían así como el derecho a utilizar el local. 
La nueva dirección facultativa recayó en el Dr. Enrique Nogueras que ayudado por la profesora de la Normal doña Concha López y varias mujeres voluntarias de la Junta de Protección de la Infancia tratan de dar un cambio significativo a la obra, incidiendo más en la educación de la madres que en la alimentación artificial de los niños, poniendo además en marcha un comedor para madres.

En el verano de 1915, se decide el traslado de la Gota de Leche y el comedor de madres al piso bajo del edificio de la Merced (hoy Facultad de Matemáticas) de propiedad municipal, en cuyo piso superior se encuentran ubicadas, desde 1912, las Escuelas Graduadas anejas a la Normal de Maestras, con cuya directora doña Natividad Calvo Montealegre surge un contencioso para la utilización del piso bajo, en el que le había sido concedido permiso anterior para la construcción de un gimnasio con comunicación interior con la escuela y que a juicio de la directora no perjudica en nada a las instalaciones planificadas para la Gota de Leche. Las obras se retrasan, de modo inexplicable, hasta que el 19 de marzo de 1919 se inauguran las instalaciones de la Gota de Leche en el edificio de la Merced.



Las Gotas de leche en España, mantenidas unas veces por iniciativa privada otras por organismos públicos como ayuntamientos y diputaciones, tuvieron una larga existencia, conociendo un fuerte auge durante la Segunda República y fueron de los pocos establecimientos que perduraron en época franquista, ¡tal era su benéfica labor!.






El jardín de la Merced

A principios de los años 70 del siglo XX, el solar, de propiedad municipal, entre la recién construida Facultad de Ciencias y el edificio de la Merced se encontraba en completo abandono a pesar de constituir potencialmente un mirador excepcional del rio Tormes y su vega. En 1973, para remediar esta situación el Ayuntamiento encarga al arquitecto Fermín Querol el trazado de este jardín que con pequeñas modificaciones podemos disfrutar hoy. 
El proyecto determinó dos zonas separadas: la primera al norte, el jardín propiamente dicho, de claro gusto claustral con un paseo perimetral rodeado exteriormente por cipreses e interiormente con parterres de césped con cedros, cipreses y otros arbustos entre los que se abrieron caminos hacia el centro en donde se ubicó un fuente de granito; la segunda al sur, el mirador sobre la muralla reconstruida, separado del jardín por un muro bajo con dos escaleras laterales de acceso (posteriormente esta situación se modificó, dotándole en su centro de rampas accesibles a personas con falta de movilidad). Los paseos están adoquinados con granito y canto rodado. 
El presupuesto de las obras fue de 6.250.023 pesetas y su inauguración tuvo lugar el 17 de julio de 1974.


El jardín de la Merced. Foto Google





La Biblioteca Abraham Zacut y el urbanismo romano

En la Plaza de la Merced, compartiendo con la Facultad de Físicas el viejo solar de 5.305 m2 que ocupara en tiempos el Colegio Trilíngüe, se encuentra la Biblioteca General de Ciencias Abraham Zacut realizada bajo un proyecto encargado el 30 de mayo de 1997 por la Universidad de Salamanca al arquitecto Carlos Puente Fernández.

El edificio, en el que se huyó de todo exceso constructivo buscando sobre todo la funcionalidad, es un sobrio paralelepípedo de tres plantas más sótano, con fachadas de piedra de Villamayor con vanos de madera en rojo almagre salmantino y perfectamente integrado en el entorno histórico. Las cubiertas son planas en contra de la normativa para el recinto histórico que las establece a dos aguas, aún así, con buen criterio, el proyecto fue aprobado por la Comisión del Patrimonio.

Previo a su construcción, cuyo presupuesto rondaba los 500 millones de pesetas, la Comisión de Patrimonio solicitó el estudio del solar en busca de restos arqueológicos. Estos trabajos comenzaron en 1998 y encontraron restos de indudable importancia.
zócalo de vivienda romana
en el Trilingue
La excavación arqueológica dirigida por Cristina Alario, Carlos Macarro y P. Perez halló restos de los muros de cimentación del Colegio Trilíngüe pero centraron la atención en niveles más antiguos de época plenomedieval, romana y celtibérica. La excavación, de unos 400 m2, puso al descubierto un espacio urbano de época romana en excepcional estado de conservación. Un vial empedrado en dirección noreste-suroeste, con un acueducto de agua limpia asociado, del que parte una calleja en dirección noroeste-sureste. En torno a estas calles hallaron varias manzanas de viviendas de planta cuadrangular o rectangular con varias estancias construidas con zócalos de mampostería y paramentos de adobes, algunos decorados con estucos. La datación de estos restos es muy amplia, entre el siglo I y el siglo V d.C.. Estos restos romanos se encuentran ubicados sobre otros vestigios muy deteriorados de ocupación celtibérica y dañados por los frecuentes silos (lugares de almacenamiento que se rellenaban de basura cuando se abandonaba su uso) de época plenomedieval.
A pesar de la importancia de los hallazgos (única muestra de urbanismo romano en Salamanca), la Comisión autorizó la construcción del edificio con la condición de integrarlos en el proyecto, para lo cual se configuró un pequeño museo en el sótano, donde hoy se pueden contemplar.
La Biblioteca General de Ciencias Abraham Zacut estuvo lista para su uso a principios del año 2001.

La biblioteca recibe el nombre del astrólogo y astrónomo judío salmantino Abraham Zacut, del que se recoge el breve semblante siguiente escrito por José M. Cobos para la página web divulgaMat  de la Real Sociedad Matemática Española.






Testimonio de ex alumna

En el periodico escolar "Nuestro pequeño mundo" de junio de 2011 del CEIP León Felipe de Salamanca, encontramos el sentimental testimonio de la ex alumna Ángela Justa Rodríguez de las Escuelas Prácticas Graduadas anejas a la Normal de Maestras que estuvieron situadas en el edificio de la Merced, que nos permitimos reproducir


Soy una abuela de 92 años. Voy a retrotraerme a mi lejanísima infancia. A los tres años entré en la escuela pública de La Merced, en Salamanca. Era una escuela aneja a la Normal de Maestras.
Recuerdo a la directora, doña Natividad, y a mis cinco maestras por las fui pasando: Doña Máxima, doña Perfecta, doña Petra, doña Luisa y doña Vicenta. Empecé a leer en Rayas y a mis cinco años leía y comprendía lo leído. En mi querida escuela nunca se aplicó el feo dicho “la letra con sangre entra”, pues todo era afabilidad y cariño. Las aulas eran grandes y soleadas, a las que se accedía por una hermosa galería con varios balcones, que daban a unos preciosos jardines, en los que pasé deliciosos recreos. En la citada galería había armarios con puertas corredizas, donde guardábamos el delantal blanco o el impermeable, según la estación que correspondiera. Teníamos aseos, siempre limpios y cuidados. No puedo dejar de recordar a la amplia habitación que llamábamos museo. En ella había armarios con cristales, a través de los cuales se veían maquinas eléctricas, como la de Leclanché, pipetas, diversos higrómetros, balanza de precisión, hemisferios de Magdeburgo y más aparatos, todo ello usado por las señoritas de prácticas, que estudiaban Magisterio, pues la directora de la escuela era profesora de prácticas de la Normal de Maestras. En la misma habitación había una buena colección de mapas y en un arcón un planisferio de terracota en colores. Teníamos en la parte baja de la escuela un hermoso gimnasio, en el que las niñas hacíamos gimnasia rítmica dos días a la semana, bajo la dirección de un renombrado profesor de música.
La parte final del gimnasio estaba ocupada por un escenario, en el que se representaban pequeñas obras de teatro en dos días memorables: el primero de marzo y el veinticuatro de septiembre.
Yo hice de niña huérfana, de bruja y de princesa improvisada ¡Cuanta felicidad! Teníamos una bien surtida biblioteca. Me enamoré del libro Corazón del italiano Amicis. La jornada escolar era de nueve a doce y de tres a cinco. Los jueves por la tarde no había clase. Detalles de mi escuela: desde un amplio zaguán salían escaleras por la derecha y por la izquierda.
Había dos pasamanos, uno para los párvulos y otro para los mayores. Era obligatorio subir por la izquierda y bajar por la derecha. Reinaba el orden. A la hora de la salida, tanto por la mañana como por la tarde, cantábamos canciones, aún recordadas por mí. Estudiábamos en los diferentes grados de la enciclopedia de Dalmau Carlés. Doña Vicenta nos preparaba para el ingreso en el Instituto. Di en pensar que me gustaría ser maestra y lo conseguí. He sido maestra durante muchos años, lo que me ha proporcionado una gran felicidad, pues mis alumnos aprendían de mí y yo de ellos.


Ángela Justa Rodríguez




La Merced en el Facebook de Salamanca en el ayer































Parece ser que este cenotafio fue localizado durante la construcción de unos talleres o clases en el solar que fue del Convento de la Merced de Salamanca allá por 1912. Fue documentado como perteneciente a una "sobrina" de fray Francisco Zumel, doña Ana Zumel (Ana Çumel) y fue expuesto en aquel centro en su vestíbulo. Esa descripción es la que se da en la Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos editada en 1918. Más tarde debió ser adquirido por el artista José María Rodríguez-Acosta y González de la Cámara que lo colocó en su carmen-estudio granadino. Hoy sigue en el Paseo Funerario de la Fundación Rodríguez-Acosta de #Granada. Si conocéis más datos de la pieza estaría muy agradecido de conocerlos. Un saludo.

28 de mayo de 2014 a la(s) 16:46



























































Interesantísima la información sobre el viaje de esta tumba desde el salmantino convento mercedario, en el Colegio de la Veracruz, hasta el paseo funerario de El Carmen de la Fundación Rodríguez Acosta de Granada. 

La Orden Mercedaria, establecida en Salamanca desde 1331, se trasladó en 1412 al solar de la antigua Sinagoga Menor, en el Postigo Ciego, tras las predicaciones antisemitas de San Vicente Ferrer. Durante 500 años sufrió numerosas reformas y ampliaciones durante las cuales atesoró, sin duda, numerosas obras artísticas.
En 1812 fue ocupado por el ejército francés y resultó seriamente dañado, aunque su mayor destrozo y expoliación vino tras la desamortización eclesiástica, a partir de la cual el solar pasó a manos privadas y fue dividido en parcelas.
A principios del siglo XX el Ayuntamiento de Salamanca adquirió el llamado edificio de la Merced, en la parte alta del antiguo solar del convento, y que aún contenía algunas ruinas del mismo. En 1912 (otra vez 12) se realizaron las obras para convertirlo en la Escuela Graduada Aneja a la Normal de Maestras. Durante ese verano fueron derribados los restos de la vieja iglesia del convento para convertir su solar en el patio-jardín de las escuelas, y apareció esta tumba que levantó mucha curiosidad en toda la ciudad durante unos días. En 1919 se instaló, junto a la escuela, la institución de la "Gota de Leche” y tras la guerra civil, el edificio fue utilizado como almacén y dependencias municipales hasta que pasó, en los años 70, a la Universidad para contener, desde 1980, la Facultad de Matemáticas de la Universidad de Salamanca.

De la tumba, a parte de las dudas sobre la relación familiar de Ana Zumel, fallecida en 1648, con el que fuera general de la orden mercedaria y profesor de ética de la Universidad de Salamanca Francisco Zumel (1540 – 1607), sabemos lo que dejó escrito Fray Guillermo Vázquez Núñez:

"Consta de seis piedras: dos laterales, dos cabeceras, fondo y tapa, ésta representa en alto relieve una señora española con tocas y un rosario en mano. En la orla que rodea la estatua corre la siguiente inscripción:
D. ANNA CUMEL CLARA PIA PRUDENS VITAE INTEGRITATE MODESTA RELIGIOSIQ CULTIS CLARIOR.
En una de las cabeceras se lee:
D. ANNA CUMEL MATER AMABILIS PROPRIIS EXTRANEISQ CHARA. NON OTIOSA FILIORUM MAGISTRA, PAUPERUM ADJUTRIX.
Y en la otra cabecera :
"OBIIT ANNO M DC IIL DIE 28 JUNII LEONI ET IRINEO S. AETATIS SUAE LXXX."
En los costados tiene las armas de familia (partido cinco flores de lis y dos calderos de mesnada en palo), que pueden verse en la portada de los Comentarios de Zumel a la Prima Secundae."

La foto de la tumba es una captura de un video de la página de la Fundación Rodríguez Acosta, que sin duda merece una visita

30 de mayo de 2014 a la(s) 20:28