Ferias y Fiestas




ORIGEN DE LA FERIA DE SALAMANCA. Artículo de La Provincia : revista salmantina Año I Número 52 - 1867 septiembre 8

"Hoy comienza esta en ciudad la feria que entre nosotros ha venido á llamarse de Setiembre, por el mes en que se verifica, y la cual no deja de tener su origen histórico que juzgamos oportuno reseñar. Era ya trascurrida la primera mitad del siglo XV. España gemía devastada por la ambición de unos y por el descontento de la mayor parte de la nación, que solo veía en su rey Enrique IV al hombre disoluto, torpe y deshonesto, mas bien que al gobernante de una nación ya trabajada por guerras intestinas y que cual nave fatigada por los vientos y por la tempestad necesitaba de un piloto sabio que enderezase con rigor su rumbo, y no la dejara arrastrar y al acaso precipitarse en el abismo. Enrique IV, si bien de vivo y ferviente ingenio, era de corazón débil y todo él lleno de torpezas. A los descuidos de su padre agregaba vicios mayores, y se veía que el gobierno de la nación le era muy pesado y que en sus manos corría el riesgo de peligrar. Sobrado sabidas son de todos sus aficiones á Dª Catalina de Sandoval, á quien después hizo abadesa del monasterio de San Pedro de las Dueñas en Toledo» -y mas tarde á Dª Giomar, con los escandalosos sucesos ocurridos entre esta y la reina; no menos sabida es la vergonzosa é ignominiosa información jurídica hecha por el rey para acallar los rumores de ilegitimidad de la Infanta D.a Juana, llamada la Beltraneja. Por éstos y muchos otros escesos de aquella época, que fuera largo referir, la situación del reino se iba haciendo por demas triste y aflictiva; el descontento cundía por todas partes; percibíanse los preludios de una tempestad terrible que había de conmover á toda la nación hasta en sus cimientos; y presagiábanse sus funestos efectos, El rey veia con desconfianza ai arzobispo de Toledo, antes su mejor confidente y amigo, y al marqués de Villena, por suponer que en las diferencias con el de Aragón no le habían servido con lealtad. Declaráronse estos dos descontentos, y á ellos se agregaron el almirante de Castilla, el linaje de los Manriques, D. Pedro Girón maestre de Calatrava, y mas tarde los condes de Alba y de Plasencia, y el rey de Aragón. Fué su primer intento apoderarse de los infantes Don Alonso y Dª Isabel, hermanos de D. Enrique, mas su empresa fracasó, por que el Obispo de Salamanca Don Gonzalo, á la sazón en Valladolid, previno oportunamente á los reyes el peligro que les amagaba. En Salamanca entonces, como en gran parte de las poblaciones del reino, y acaso más en esta por su proximidad á los sitios que recorrían los conjurados, estaban, muy encendidos los ánimos y muy enconadas las pasiones. La mayor parte de la población la componían los descontentos, dirigidos por D. Pedro González de Ontiveros que se hallaba apoderado del Alcázar de S. Juan, fuerte colocado sobre una de las puertas de las ciudad, muy terrible por la magnífica posición que ocupaba y por la defensa que daba á esta contra las artes de la guerra poco adelantadas todavía en aquella época. Hízose preciso para recobrar esta ciudad y su alcázar de san Juan las tropas leales, viniese desde Pruna en Andalucía, Don Suero Solis, que logró apoderarse, de uno y otro, echando de la ciudad á Ontiveros y sus secuaces, por cuyo hecho de armas y en confianza de su , lealtad el rey le cedió dicho alcázar. Mas temiendo después esta ciudad que aquella fortaleza fuera otra vez guarida de descontentos y centro de los desleales á su rey, la mandó arruinar como también la Iglesia de S. Juan que en 1489 se incorporó á la de S. Bartolomé, privando, con esto á nuestra ciudad artística, de uno de esos monumentos arquitectónicos que tantos recuerdos históricos la habían reservado y que como muchos otros cedió al empuje destructor de la piqueta. Cuanta seria la importancia que en aquellas épocas turbulentas tuviera el Alcázar de San Juan de esta ciudad, y cuanto el aprecio del monarca al verle derribado, que en reconocimiento de este hecho concedió á la ciudad muchas mercedes y entre ellas la feria franca que desde 1469 viene verificándose todos los años, del 8 de Setiembre al 21 del mismo mes. He aquí, las palabras con se encabezaba el privilegio: "E por los muchos servicios, é leales, é buenos, señalados oficios, que vosotros me habéis hecho, é facedes cada dia, é ficieron vuestros antepasados á los Reyes onde venimos por la grande fidelidad, que yo siem pre en vosotros, é en el Revérendo Padre Fr. Gonzalo de Vivero Obispo de esa Ciudad, é Oidor de la mia Audiencia, é mi Consejo,é de el Dean, é Cabildo de ella, é en el Rector, é Doctores é Universidad etc...."

nota: Durante el obispado de D. Narciso Martínez Izquierdo (1874-1884), con el objeto de reavivar la devoción a la Virgen de la Vega se decretó la celebración solemne de su fiesta el día 8 de septiembre, día de la Natividad de la Virgen, coincidiendo con las ferias y fiestas de la Ciudad. D. Narciso, posteriormente fue elegido primer obispo de la recien creada diocesis de Madrid-Alcalá y murió asesinado, de tres disparos, por el cura Galeote el 19 de abril de 1886 en las escaleras de la Catedral de San Isidro de Madrid cuando se dirigía a oficiar misa.


Venancio Gombau

Cabezudos en el Patio de Escuelas. Colección Gombau - Filmoteca Regional


Cándido Ansede

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau








Cándido Ansede

Guzmán Gombau
Ferial en la Gran Vía, 1950


Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Avenida de Portugal con los carruseles de las ferias

Guzmán Gombau

En el Arrabal en 1964, Basilio Martín Patino











foto: Guzmán Gombau

foto: Guzmán Gombau

foto: Guzmán Gombau

LA MARISECA  (Alrededor del Mundo 12 Diciembre I901)

Sobre la espadaña de la torre del reloj que ornamenta la Casa de la Ciudad, en Salamanca, puede verse  todos los años, desde el 25 de agosto hasta que se destruye por el tiempo, las lluvias y los vientos, una bandera nacional y encima, y como veleta, la figura de un toro (escala 1 por 50) de hojalata pintada, con el cuerpo atravesado por las cifras 11,12,13, que quieren dar á entender los días de la feria de Septiembre en que se verifican las corridas de toros.  Al conjunto de la bandera y el toro se llama La Mariseca, y la historia del artefacto no deja de ser curiosa, como unida que va á la construcción de la Plaza Mayor, orgullo arquitectónico de los salmantinos de ambos sexos, que allí tienen su paseo, tan antihigiénico como el que poseen los madrileños en la acera de Calatravas o de la Carrera.
A una Cédula real de Felipe V se debe la edificación de esta Plaza, comenzada á petición principalmente del Comercio, y aun de la Universidad en 1720, y concluida cincuenta años después con mil atascos y peripecias, y bajo planos de tres distintos maestros: García Quiñones, Manuel Pascual Lara y Churriguera y Quiñones (hijo). Bastará saber que una casa la hizo la Universidad (en la que andando el tiempo vivió Hernán Cortés, a la sazón estudiante, otras los conventos y los colegiales de la Vega, siendo la última de todas la de la ciudad, que puede verse en el grabado. Los trabajos de ornamentación fueron aún más despacio, y con uno de ellos, según algunos críticos, va ligada la historia de la Mariseca.  Fue el 25 de Agosto de 1806 cuando se colocaron en dicha casa Ayuntamiento los bustos de Carlos IV y María Luisa, sin que  faltase el de Godoy (como pleito de homenaje al poder), situado más modestamente sobre uno de los 90 arcos de la Plaza, pero lejos de sus Reyes.
A su vez, para festejar estos sucesos se pensó en celebrar en la misma Plaza una corrida de toros, y en guisa de anuncio y holgorio mandóse colocar sobre la espadaña del llamado Pabellón de San Fernando una bandera, pintando en ella banderillas, espadas, cuernos y otros trofeos propios de tales funciones. Encargado de tal maniobra fue un albañil del barrio de San Román apodado Mariseca, el cual después de cumplida su misión á toque de la campana vecina de San Martin, y cuando trataba de afianzar la banderola, se resbaló, cayendo muerto al suelo de la Plaza, con cuyo fin trágico logró perdurase entre su pueblo la memoria de su nombre.
Otros historiadores niegan esta opinión y creen que la Mariseca fue un antruejo con el que se anunciaban las corridas desde el siglo XV. La verdad es que D. Diego de Torres Villarroel, en uno de sus escritos, habla de cierto edificio
«que aún más que lla Mariseca
lla pingorrola levanta»;
 y esta y otras referencias dan a entender que la tal enseña tauromáquica sea más antigua que la fecha señalada en la Historia de Salamanca de Dorado, así como parece cierto también que en aquellos tiempos salía a relucir sobre otras torres y campanarios y con motivo de cualquier función.
Limitadas hoy las corridas que anualmente se celebran en la ciudad a las de la feria de Septiembre, estas son las únicas que la famosa Mariseca está encargada de anunciar, apareciendo a la vista de los salmantinos como señal de regocijo, acompañada de toque de reloj y disparo de cohetes, a las doce en punto de la mañana del día de Santiago o de la Asunción. Una vez elevada a tan prodigiosa altura la anunciadora enseña, allí permanece abandonada hasta que el tiempo y la intemperie la destruye, ni más ni menos que si fuera el verdadero símbolo de la patria, la propia bandera nacional, que el viento de la adversidad va deshaciendo en girones poco a poco.
Dr. Pinilla



Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

Guzmán Gombau

El Traganiños


Subiendo al traganiños


Vendiendo Nicanores en la calle Concejo

¿Qué era un Nicanor tocando el tambor?

Era un juguete infantil en el que mientras se hacia sonar el silbato, se acompañaba la melodía con el tambor accionado por una cuerda. Foto del blog antiguos cafés de Madrid





Animación en los soportales de San Antonio






Carteles y Folletos de Feria


Folleto de Ferias y Fiestas de 1905 (Fuente: Biblioteca digital de Castilla y León)




Portada Folleto de Ferias de 1906




Folleto de Ferias y Fiestas de 1907 (Fuente: Biblioteca digital de Castilla y León)





Programa Tríptico de Ferias y Fiestas de 1911 (Fuente: Archivo Huebra)







Guia de Ferias y Fiestas de 1911 (Fuente: Biblioteca digital de Castilla y León)




Folleto de Ferias y Fiestas de 1944 (Fuente: Biblioteca digital de Castilla y León)



Folleto de Ferias y Fiestas de 1954 (Fuente: Biblioteca digital de Castilla y León)





Número Extraordinario de la Gaceta Regional para la ferias de 1965 (Archivo Huebra)




Número Extraordinario de la Gaceta Regional para la ferias de 1969 (Archivo Huebra)