Plaza de la Puerta de Zamora


Textos en preparación.

Plaza de la Puerta de Zamora en el plano basado en
 Francisco Coello de 1858 y en 2012







Iglesia de San Marcos - Luis Gonzalez de la Huebra

La Iglesia de San Marcos desde la calle Zamora

1991
2013
    


San Marcos- Venancio Gombau



Puerta Zamora



Iglesia de San marcos, Venancio Gombau


Arco de homenaje para el recibimiento del conde de Romanones
en octubre de 1904- foto Luis González de la Huebra



SAN MARCOS- Edición Talavera,-Prior 2. Estanco


Puerta Zamora, Venancio Gombau


Parece ser el lugar donde está la gasolinera de la
Puerta Zamora, Venancio Gombau


Iglesia de San Marcos, Guzmán Gombau


Puerta de Zamora 1951, Guzman Gombau


Puerta de Zamora





Puerta de Zamora esquina Torres Villarroel,
Guzman Gombau










Plaza del Ejercito en 1966





Plaza del Ejercito. 1966

facebook 1 de diciembre de 2014 

<<Me recuerdo pequeño. Balanceando, nerviosamente, mi cartera de cuero mientras esperaba a que el guardia, encaramado en su púlpito jaquelado de escaques blancos y azules, me diera permiso para cruzar la calle. El hombre agitaba enérgicamente los brazos al compás de su silbato, exhibiendo ruidosamente su autoridad sobre aquel cruce. Autoridad que no todo el mundo le concedía. Me recuerdo abrigado, aunque el calendario señalaba que no era tiempo de dejar los pantalones cortos, tan cortos que, avergonzándome, mostraban mis rodillas negras, encallecidas, testimonio de mis juegos infantiles. Recuerdo mi pelo repeinado a raya, pegado a la cabeza porque mi madre utilizaba enormes cantidades de agua para aplastar mis indómitos quiquis. Y lo hacía, para mi disgusto, siempre, invariablemente, aunque se me hiciera tarde por haberme entretenido desayunando el tazón de leche migada o escuchando “Matilde, Perico y Periquín”. Cuando me iba al colegio, desde la muerte de mi amigo Agustín, mi madre no me despedía con la letanía de «Pasa por donde el guardia». Sabía que lo haría, y lo había cambiado a un resignado «Ten cuidado». 
Con un largo pitido, el guardia, encaramado en su púlpito jaquelado de escaques blancos y azules, se giró. Y yo corrí veloz sobre los grisáceos adoquines del paseo.>>

En aquel tiempo, la plaza de la Puerta de Zamora se llamaba plaza del Ejercito, pero todo el mundo la llamaba Puerta de Zamora. Desaparecían los viejos edificios y comenzaban a aparecer los nuevos, los de la ciudad del "desarrollo".