Calle de Veracruz


Desciende desde la Plaza de la Merced hasta la calle Tentenecio. Recibe su nombre por el colegio-convento de la Veracruz de los Padres Mercedarios que existió en ella, edificado sobre una de las sinagogas que tuvo Salamanca en tiempos de la judería.
La Iglesia de San Millán, hoy convertida en Centro de Interpretación sobre el Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Ciudad, y la Fonda Veracruz, escuela de hostelería, son sus dos edificios más significativos.



Calle de Veracruz en el plano basado en
Francisco Coello de 1858 y en 2012




foto 1. La calle Veracruz.


foto 2. Iglesia de San Millán - Candido Ansede.


foto 3. De obras junto a Libreros.








Sobre la calle Veracruz....

Posiblemente, en su origen, esta calle formó parte del vial que unía la Puerta del Rio con el Alcázar y la Puerta de San Juan. Transcurría paralelo a la muralla recorriendo, por el sur,  toda la extensión de la judería salmantina, desaparecida tras la expulsión de los judíos en 1492 y de la que no queda ningún rastro urbano.

Sin embargo, de los judíos y sus qurralat “heredamos” las viviendas en corrales, agrupaciones de pequeñas casas con puertas a un patio interior con una única entrada común. De la existencia de estos corrales en la zona de la calle de la Veracruz, tenemos diversas pruebas documentales. Así conocemos el corral de Hércules, junto a la iglesia de San Millán; el de la Argamasa, cercano al anterior; el de la Sinagoga Vieja o el corral de Abolfaçen. Estas estructuras urbanas, propias de la idiosincrasia judía, permitían encerrarse con facilidad en caso de emergencia e incluso en ellos se agrupaban artesanos del mismo gremio utilizando el patio común para sus actividades comerciales.
En salamanca, este tipo de viviendas (corrales de vecinos o corralones), de gran diversidad edificatoria, tuvieron continuidad durante los siglos posteriores, aunque su objeto, lejos de la intención judía, era obtener viviendas humildes y en muchos casos cercanas al chabolismo. Tuvieron gran auge en el siglo XIX debido al aumento de la población y perduraron intramuros hasta la segunda mitad del siglo XX, aunque no nos consta que haya sobrevivido ninguna. En unos casos, estos corrales o patios de vecinos antes de ser viviendas comunales fueron casas señoriales, conventos, palacios, almacenes, talleres, que aprovechando su estructura se modificaron como precarias viviendas; en otros, sin embargo, su construcción fue planificada.


 En el número 22 de esta calle, se encuentra la Fonda Veracruz que algunos creen, a nuestro modo de ver erróneamente, relacionada con los corrales de la judería. Se trata de una casona del siglo XIX, de indudable valor estético, con un hermoso patio rodeado de soportales y dos escaleras a los lados de la entrada principal. La casona albergó una posada de estudiantes hasta la segunda mitad del siglo XX. Fue expropiada por el Ayuntamiento en 1985 y se restauró y remodeló para albergar la escuela de hostelería “Fonda de Veracruz” dependiente del IES Vaguada de la Palma, su inauguración se produjo en noviembre de 1994.

Hoy la calle discurre entre Plaza de la Merced y la calle Tentenecio, en ella desembocan las calles de Libreros y Horno. En otros tiempos, la calle Libreros continuaba hacia el sur por la judía calle Baldresería que desembocaba en una de las puertas de la cerca vieja, que al ser cerrada se denominó Postigo Ciego. Hoy el espacio de lo que fue esta calle está cubierto por los cimientos y los escombros con los que se niveló el terreno para la construcción del convento de la Merced y luego por las edificaciones posteriores.  Esta pequeña puerta de la cerca vieja se erigía frente al puente romano y debió tener una gran importancia en su momento, determinando el trazado de la actual calle Libreros. Algunos historiadores han considerado que se trataba de la puerta de la Alcazaba que los mahometanos construyeron en Salamanca, tal vez por su ejecución en arco de medio punto y en ladrillo. Por documentos de compraventa sabemos que ya estaba sellada a fines del siglo XIII. 
Según Fernando Araujo, siendo gobernador de la ciudad, durante la ocupación francesa, el general Thibaut, artífice de la Plaza de Anaya, se propuso, aunque el tiempo de su gobernación no se lo permitió, trazar una calle en línea recta entre el Puente Romano y la calle Libreros, sin duda hubiera reproducido el trazado de la vieja calle Baldresería. Por cierto, Baldresería sería el lugar de trabajo de los baldreseros o curtidores de pieles finas y poco resistentes, propias para guantes y similares.

La calle de Veracruz está presidida por la iglesia de San Millán, de cuya existencia se tiene constancia en 1182, reconstruida en 1226, reformada hacia 1520 y en 1765 se le dió el aspecto actual según trazas de Jerónimo García de Quiñones. La parroquia fue suprimida y agregada a la Catedral en 1887 con la reforma parroquial del Obispo Cámara (1885-1904). Desde entonces y durante gran parte del siglo XX la iglesia fue atendida por la congregación de religiosas Siervas de María Ministras de los Enfermos, que construyeron su casa en los solares contiguos. Actualmente alberga el Centro de Interpretación sobre el Patrimonio Arquitectónico y Urbano de la Ciudad de Salamanca, Monumenta Salmanticae.

En tiempos de la judería, junto a la Iglesia de San Millán, se localizaba la Sinagoga Vieja, nombrada en 1257, fue tomada a la fuerza y consagrada bajo la advocación de San Salvador por el Obispo Juan Castellanos (1382-1385) obligando a la aljama a solicitar, en 1389, licencia para edificar una nueva sinagoga. Estos edificios, iglesia y sinagoga, sugirieron la  nomenclatura antigua de la calle, se la nombra cale de Sinagoga Vieya en 1265 y Cale que va de San Millán pora Puerta del rio en 1274. A principios del siglo XV (1413), la zona en torno a la  iglesia de San Millán fue conocida como Plaça de San Millán y durante el siglo XVII, la calle se denominó de San Millán.

En 1411, se producen las predicaciones de San Vicente Ferrer cuyo contenido antisemita marca un antes y un después en la convivencia pacífica entre judíos y cristianos. A partir de entonces se produce la marcha de gran cantidad de judíos y la aljama pierde población e incluso un desplazamiento en su situación hacia la zona oeste. Los bienes urbanos abandonados son adquiridos, por compra, permuta o donación, por el Cabildo Catedralicio y la Universidad iniciándose la desaparición y el posterior olvido de la aljama salmantina. La Sinagoga Menor, situada junto al Postigo Ciego en la calle Baldresería, es adquirida por el Cabildo y, en 1412, cedida a los Padres Mercedarios Calzados para la edificación de su colegio-convento que sería conocido como de la Veracruz.

La razón de este nombre se la debemos a González Dávila, que transforma esta “maniobra inmobiliaria”-”intolerancia religiosa” en un milagro de San Vicente Ferrer (nada de extrañar ya que al santo se le atribuyen 860 prodigios-milagros). Nos cuenta que San Vicente Ferrer consiguió entrar a predicar en una sinagoga portando una cruz en su mano, con dulces y piadosas palabras consiguió la atención de los judíos presentes y sobre sus ropas aparecieron cruces blancas. Ante tal prodigio, los judíos presentes se convencieron de cual era la verdadera fe,  cediendo su sinagoga al Cabildo y convirtiéndose al cristianismo.
Apenas quedan restos de la edificación del convento de la Merced en la calle, pero a su inicio, en la casa con el  nº2 de propiedad privada (Radio Salamanca), sobre su puerta aún podemos observar el escudo de la Orden. 
Tenemos constancia de que, en el siglo XVIII, la calle tomó el nombre actual de la Veracruz y así ha permanecido hasta hoy con la salvedad de la eliminación, en 1970, del ordinal de Veracruz 1ª, ya que existía otra calle de la Veracruz, Veracruz 2ª,  que actualmente es la calle Barbado Viejo.