Plaza del Angel


Tras haber sido utilizada como matadero público de cerdos, sacrificando en el lugar un gran número de cabezas de ganado porcino, la plaza del Ángel se convirtió, una vez abierto el Mercado de Abastos en 1909, en mercadillo matinal de puestos de baratijas, quincalla, loza, cristalería, textiles y otros artículos propios de buhoneros. Se mantuvo activo hasta muy avanzado el siglo XX y debió alternar en Navidad con un tradicional mercado de pavos.
La plaza del Ángel no era más que una rinconada de la enorme plaza de San Martín, que quedó perfilada, a finales del siglo XV, con la construcción del edificio de la Lonja, antiguas Casas Consistoriales, y casi cerrada con la edificación del Mercado de Abastos entre 1899 y 1909. Se unía por el sur con la plaza del Peso a través del angosto callejón con casas porticadas de estilo tradicional, desaparecidas en las postrimerías del siglo XIX, que recibía el nombre de Portales del Lino, calle que una vez alineada conocemos hoy por San Juan de la Cruz y antes por San Teodoro. Comunicaba con el este a través de la calle Varillas y con el norte por la plaza del Mercado, llamada esta en sucesivas etapas del Carbón, del Comercio o de la Verdura. A finales de la década de 1920, la plazuela del Ángel sufrió un gran cambio en su morfología con el derribo del edificio de la Lonja, en ese tiempo Audiencia Provincial, la construcción en su lugar del Gran Hotel, sustituido a su vez en 2007 por el edificio Gran Hotel, y la reforma de sus alineaciones y rasantes.
Más incierto es el origen de su nombre que parece derivado del caño que desde antaño estuvo en la plaza de San Martín, servido de aguas por el pozo de San Lázaro, situado más allá de la Puerta de Zamora. La construcción de la Plaza Mayor dejó el caño muy cerca de los soportales de San Antonio y en 1788 se trasladó hasta una zona cercana a la rinconada en forma de fuente monumental, de donde el agua manaba de la boca de un angelote que acabaría dando nombre a la plazuela. La fuente fue eliminada en el siglo XIX y reducida a un simple caño entre la calle Varillas y Hovohambre. Sin embargo, otros opinan que tal vez el nombre deriva de la figura de un ángel protector situado en la fachada de alguno de sus edificios.
Además de los mercados callejeros y del comercio tradicional, la plazuela mantuvo, por su cercanía a la Plaza Mayor y a la zona más comercial de la ciudad, una gran tradición hostelera. Figones, casas de comidas y paradores como el del Rincón o el del Manco iniciaron una actividad que prosiguió con el Gran Hotel, el Hotel Milán y el Hotel Ceylán, hoy continuada por el hotel Soho Boutique, o la Hostería Casa Vallejo.

© C.H. (F. 10/10/2016)


Plaza del Angel en el plano basado en
 Francisco Coello de 1858 y en 2012











foto 1. Trasera de la antigua Audiencia con el mercadillo de baratijas de la plaza del Peso - Candido Ansede ca. 1928.



foto 2. Mercadillo de baratijas en la plaza del Peso. Fotografía de Ansede y Juanes publicada por el diario El Adelanto el 22 de mayo de 1931. La imagen es de 1928, casi tres años antes de esta publicación. Es inmediatamente anterior al derribo del edificio de la Audiencia Provincial..



foto 3. Trasera del Gran Hotel, inaugurado en mayo de 1930.



foto 4. Almacenes Pérez y Paradinas en una fotografía publicitaria publicada por la revista Blanco y Negro en 1933 en la Plaza del Ángel nº1, aunque entonces correspondía con la dirección plaza del mercado, 38.



foto 5. Mercadillo de buhoneros en la plaza del Angel.



foto 6. Fantástica fotografía de D. Amalio Gombau que muestra los tenderetes del mercadillo de baratijas a mediados del siglo XX..



foto 7. Mercadillo navideño de pavos y aves en la plaza del Angel. Fotografía de Guzmán Gombau.



foto 8. Adquiriendo pavos en Navidad. Fotograffía de Guzmán Gombau..





Sobre el edificio de Almacenes Pérez y Paradinas


Desconocemos la fecha de construcción del edificio y, aunque lo hemos intentado, no nos ha sido posible averiguarlo. 

Consultada la web del Catastro, indica la fecha de 1990 para el edificio, una fecha que a todas luces es la de la última intervención, cuando se procedió a su vaciado interior, dotándolo de la estructura actual. El Catálogo de Edificios de Interés del Ayuntamiento de Salamanca no aporta mucha información sobre este particular, señalando que se trata de un edificio de principios del siglo XX y de estilo ecléctico. Ambas informaciones nos parecen, cuando poco, dudosas. El eclecticismo, referido a arquitectura, era una corriente constructiva que mezclaba elementos de una gran cantidad de estilos arquitectónicos de todas las épocas, constituyendo, a nuestro humilde entender, un gran cajón de sastre en el que englobar las construcciones de un espacio de tiempo limitado, aprox. 1880-1920, que carecían de un estilo definido propio. A nuestro parecer el edificio no refleja más que una arquitectura funcional de fines del siglo XIX, sin pretensiones artísticas, destinado a viviendas y con sus bajos preparados para funciones comerciales como corresponde al lugar en donde está ubicado. Es similar estéticamente, entre otros, al edificio que se encuentra a sus espaldas en la esquina de la calle Varillas y Consuelo, diferenciándose de él por la utilización de piedra de Villamayor en toda la fachada y mejor calidad en sus rejerías, indicando una mejor posición económica de sus constructores. Creemos, y por tanto estamos simplemente especulando, que el edificio es anterior a 1883 al no “detectar” desde esa fecha ningún derribo ni construcción nueva en su solar. 

En esa fecha la empresa “Perez, Paradinas y Tresgallo”, formada por D. Benigno Álvaro Pérez, D. Gustavo Tresgallo y D. Francisco Paradinas Delgado, ya había instalado su almacén de textiles para venta al por mayor en ese solar con dirección de plaza de la Verdura, 38 (luego del Mercado, 38 y hoy plaza del Ángel,1). La empresa, fundada en 1882 ya disponía de almacenes en Barcelona (Caspe, 72 al 76; Barrionuevo, 3 y 5) y Madrid. (Duque de Hornachuelos, 8; Conde de Romanones 3 y 5; y luego Concepción Jerónima, 43). El alquiler de las viviendas del edificio era gestionado desde el almacén, así se desprende de los anuncios de prensa publicados, también las licencias para pequeñas obras en el edificio, como la instalación de tomas de agua, son solicitadas por los accionistas de la empresa o sus apoderados. Todo ello contribuye a hacernos pensar que el edificio donde se asienta la empresa “Perez, Paradinas y Tresgallo” era de su propiedad. En 1906, Tresgallo abandona la sociedad que pasa a denominarse “Pérez y Paradinas” y en 1913 fallece Paradinas, durante este tiempo nada parece alterar la normalidad del almacén. Sin duda, tal alteración se hubiera producido en caso de haberse construído un nuevo edificio sobre el solar; durante meses tendrían que haber cambiado, aunque hubiera sido provisionalmente, su dirección y evidentemente tendrían, dada la dimensión de la empresa, que haberla comunicado en prensa. Pero nada hemos encontrado sobre ello. 
En 1914 se produce una cambio sustancial en el funcionamiento comercial de la empresa, estableciéndose una sección de venta al por menor. La experiencia debió resultar satisfactoria ya que al año siguiente se hace lo mismo en Madrid. 
El Catálogo de Edificios de Interés indica el dato de que el edificio dispone de un piso recrecido, lo cual es fácil de observar al no estar este construído con piedra franca como el edificio original. Su fachada, probablemente de ladrillo, está revocada y pintada, afeando considerablemente el conjunto. Al edificio, que inicialmente dispuso de bajo, piso principal y segundo piso, y al menos un semisótano, se le añadió en algún momento un piso más. Tampoco sabemos cuando se añadió, pero en 1915 el almacén anunció una reforma sustancial, tal vez por necesidad de espacio para la venta al detall, y este momento podría ser el más apropiado para ello. En todo caso el recrecimiento del edificio tuvo que efectuarse antes de 1933, año en el que una conocida foto del edificio, ya con el piso añadido, es publicada publicitariamente en la revista Blanco y Negro. En ese tiempo la empresa está en manos de los hijos de Pérez, Fernando y Álvaro Pérez Peix (otra hija de Benigno Álvaro Pérez, María, al parecer escultora de profesión, casó con el romanista Eugenio D’Ors), bajo la denominación de Sucesores de Perez y Paradinas. Posteriormente la gestión de los almacenes pasó a la empresa “Álvaro Pérez Peix e hijos” que los gestionaron también como Sucesores de Perez y Paradinas, al menos, hasta los años 70.

Esto es todo lo que hemos averiguado, “sin salir de casa”, sobre la construcción del edificio. Una visita al Archivo Municipal, tal vez, aclararía más cosas.

© C.H. (F. 19/10/2016) Rev 01